El archipiélago colombiano consolida una nueva etapa como destino de naturaleza, cultura y experiencias, impulsado por un viajero que busca conectar con el territorio más allá del turismo tradicional de sol y playa.
Durante décadas, San Andrés fue reconocido como el destino ideal para combinar vacaciones con compras, gracias al auge comercial que trajo consigo la declaratoria de Puerto Libre en 1953. Sin embargo, el perfil del viajero ha evolucionado y, con él, también lo ha hecho la isla. Hoy, la riqueza natural del archipiélago, la cultura raizal y las experiencias alrededor de su biodiversidad se han convertido en los principales motivos para visitarlo.
Esta transformación ocurre en un momento de crecimiento para el turismo colombiano. De acuerdo con el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, el país continúa fortaleciendo su posicionamiento internacional gracias a una mayor llegada de visitantes y al interés por destinos que ofrecen experiencias auténticas, sostenibles y conectadas con el patrimonio natural y cultural. San Andrés, por ejemplo, registró una ocupación hotelera del 57,3%, una de las más altas del país, reflejando el renovado atractivo del destino.
Más allá de sus playas de arena blanca y del icónico mar de los siete colores, el archipiélago alberga uno de los mayores tesoros ambientales del Caribe: la Reserva de Biosfera Seaflower, declarada por la UNESCO, un ecosistema que protege una extraordinaria diversidad de arrecifes coralinos, manglares, especies marinas y paisajes que hoy inspiran una nueva manera de recorrer la isla, donde la contemplación, el respeto por el entorno y el contacto con la cultura local cobran cada vez mayor relevancia.
Quienes llegan a San Andrés ya no buscan únicamente pasar el día en la playa. La experiencia se ha ampliado hacia recorridos por Johnny Cay, el Acuario, Haynes Cay, el Hoyo Soplador o La Cueva de Morgan, mientras que sectores como San Luis permiten acercarse a la arquitectura tradicional, la gastronomía isleña, la música y las costumbres de la comunidad raizal, una identidad que hace del archipiélago un destino único en el Caribe colombiano.
En respuesta a esta evolución, la oferta turística también ha comenzado a transformarse. La hotelería ha dejado de concentrarse únicamente en el alojamiento para convertirse en un facilitador que conecta a los viajeros con el destino. Hoy, cada vez más visitantes esperan recomendaciones, recorridos guiados, actividades personalizadas y experiencias que les permitan conocer la isla desde diferentes perspectivas.
Bajo esa visión, Decameron ha fortalecido su propuesta en San Andrés a través de una red de hoteles ubicados en distintos sectores estratégicos del archipiélago, sumado a Decameron Explorer, un programa que facilita el acceso a recorridos, actividades y transporte hacia algunos de los principales atractivos turísticos. El objetivo es que los huéspedes puedan descubrir la diversidad de paisajes, la historia y la cultura de la isla sin preocuparse por la logística de cada experiencia.
La presencia de la cadena hotelera en San Andrés refleja esa diversidad que hoy caracteriza al destino. Con seis hoteles ubicados en distintos sectores de la isla, la cadena ofrece experiencias que van desde estadías frente al mar y propuestas para familias, hasta hoteles rodeados de naturaleza, permitiendo que cada viajero encuentre una forma de recorrer el archipiélago de acuerdo con sus intereses, mientras descubre la riqueza cultural, histórica y ambiental que distingue a San Andrés
«Hace algunos años, muchos viajeros llegaban a San Andrés motivados principalmente por su tradición comercial y playas. Hoy vemos un visitante que quiere navegar entre manglares, conocer la cultura raizal, recorrer la Reserva Seaflower, descubrir la historia del archipiélago y vivir experiencias que generen una conexión con el destino. Como cadena hotelera, nuestra evolución ha consistido en acompañar esa transformación y facilitar que cada huésped descubra una isla mucho más diversa de lo que imaginaba», afirma Johana Cuan, Directora de Marketing Corporativo de Decameron.
Esta tendencia también se refleja en el comportamiento del destino. Según cifras presentadas por el Gobierno Nacional durante la Vitrina Turística de ANATO 2026, San Andrés fue uno de los departamentos con mayor crecimiento en la llegada de visitantes durante 2025, consolidándose como uno de los destinos que mejor ha capitalizado la creciente demanda por experiencias de naturaleza y turismo sostenible.
La evolución de San Andrés demuestra que los destinos también pueden reinventarse sin perder su esencia. Hoy, el archipiélago sigue siendo uno de los lugares más emblemáticos del Caribe colombiano, pero su mayor atractivo ya no está únicamente en sus playas o en su historia comercial, sino en la posibilidad de descubrir un territorio donde la biodiversidad, la cultura y la hospitalidad se integran para ofrecer una experiencia de viaje mucho más completa.