La otra forma de viajar después de los 75 años

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La curiosidad no se jubila: otra forma de viajar después de los 75 años. Colaboración especial. Escrito por Juan Cabrillana. Tengo comprobado que cuando alguien cumple 75 u 80 años, en la industria del turismo se tiende a asumir que sus ganas de ver mundo han terminado.

Mi experiencia acompañando a personas mayores por Europa me dice justo lo contrario: la curiosidad no se jubila.

Lo que sí cambia, y mucho, es el ritmo.

La curiosidad no se jubila: otra forma de viajar después de los 75 años
La curiosidad no se jubila: otra forma de viajar después de los 75 años

A los 30 años a casi todos nos parece bien madrugar a las seis de la mañana, correr de un museo a otro y hacer tres horas de cola para ver una catedral. Aguantamos el palizón porque asumimos que ya descansaremos al volver.

Pero a los 80 la mirada es otra. No hay ninguna gana de correr ni de tachar monumentos en una lista. Lo que se busca es disfrutar de lo que se tiene delante sin tener que mirar constantemente el reloj.

Cuando viajas con alguien de esta edad, te das cuenta de que el verdadero valor del viaje está en cosas muy sencillas: sentarse a desayunar tranquilamente, tomar un café en una plaza mirando a la gente pasar, visitar un museo sin prisas o poder cambiar los planes de la tarde simplemente porque la persona prefiere descansar un poco en el hotel.

La curiosidad no se jubila: otra forma de viajar después de los 75 años

Si le quitamos al viaje la prisa y el estrés de la logística, la experiencia cambia por completo.

A menudo, el mayor freno para que una persona mayor vuelva a hacer las maletas no son las piernas ni los achaques, sino el miedo. Miedo a no poder seguir el paso del grupo, a ponerse mala lejos de casa o a ser un estorbo para sus familiares.

La curiosidad no se jubila: otra forma de viajar después de los 75 años.

Cuando les acompañas y ven que hay alguien al lado ocupándose de todo, ese miedo desaparece. No se trata de infantilizarlos ni de tratarlos como si fueran frágiles, sino de darles la tranquilidad necesaria para que vuelvan a disfrutar de su independencia.

La curiosidad no se jubila: otra forma de viajar después de los 75 años
La curiosidad no se jubila: otra forma de viajar después de los 75 años

Detrás de cada viaje a esta edad suele haber una razón importante. Hay quien quiere cumplir un sueño que fue posponiendo toda la vida porque trabajaba o criaba a sus hijos, quien quiere volver a un lugar lleno de recuerdos, o quien busca hacer un viaje tranquilo con sus nietos.

Ojalá el turismo empiece a entender que hacerse mayor no significa dejar de querer descubrir el mundo. Solo significa que hemos aprendido a valorar el tiempo y que preferimos ver menos cosas, pero vivirlas de verdad.

– La opinión expresada en este artículo es responsabilidad totalmente del autor, no compromete la línea editorial de HotelNews Colombia. Es una colaboración editorial en alianza, sin ningún tipo de vinculo comercial entre el medio y el autor.

Sobre el autor:

Juan Cabrillana es fundador de Viajes de la edad tardía, un proyecto especializado en diseñar y acompañar en primera persona viajes privados a medida por España y Europa para adultos mayores de 75 años

 

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