El crecimiento del turismo y el aumento en la movilidad de los viajeros han llevado a la Asociación Colombiana de Agencias de Viajes y Turismo (ANATO) a plantear la necesidad de avanzar hacia una mayor cultura de prevención frente a los riesgos que enfrentan tanto los turistas como las empresas del sector.

 

La organización señaló que la expansión de la actividad turística ha venido acompañada de desafíos cada vez más diversos, entre ellos cancelaciones de viajes, retrasos, emergencias médicas, problemas con equipajes, incumplimientos de servicios, insolvencia de proveedores, fraude, riesgos digitales y fenómenos naturales.

 

Según ANATO, estos retos exigen fortalecer los mecanismos de protección disponibles y desarrollar herramientas más simples, accesibles y adaptadas a las necesidades de los distintos tipos de viajes.

 

“El reto no debe limitarse a responder cuando ocurre una eventualidad. Debemos fortalecer la prevención, comprender mejor los riesgos asociados a cada segmento turístico y facilitar el acceso a soluciones claras y oportunas que protejan tanto al viajero como a las empresas que hacen posible su experiencia”, afirmó Paula Cortés Calle, presidenta ejecutiva de ANATO.

 

La asociación indicó que cada viaje involucra una cadena de servicios y actores que puede exponer a los usuarios a diferentes situaciones imprevistas. Por ello, considere que la protección frente a contingencias debe adquirir un papel más relevante dentro de la planificación y comercialización de los viajes.

 

Desde la perspectiva de los viajeros, ANATO identificó oportunidades para ampliar y fortalecer los mecanismos relacionados con asistencia en viaje, cancelaciones, modificaciones de itinerarios y coberturas diferenciadas según las características de cada experiencia turística. La organización destacada especialmente segmentos con requerimientos particulares, como el turismo de aventura.

 

Al mismo tiempo, señaló que las agencias de viajes también enfrentan riesgos específicos. Entre ellos mencionaron la responsabilidad civil y profesional, los incumplimientos de proveedores, la interrupción de operaciones, los riesgos asociados a la transformación digital, el fraude y los efectos de eventos naturales que pueden afectar la continuidad de los negocios.

 

La asociación agregó que la informalidad y la comercialización de servicios turísticos sin respaldo empresarial continúan siendo factores que generan desafíos para la confianza de los consumidores y para la competitividad del sector.

 

El planteamiento de ANATO se produce en un contexto de crecimiento de la actividad turística. De acuerdo con las cifras citadas por el gremio, entre enero y agosto de 2026 se registraron 4,1 millones de salidas de colombianos al exterior, lo que representa un aumento de 11,5% frente al mismo periodo de 2025.

 

Durante ese mismo intervalo, el tráfico aéreo movilizó 39,4 millones de pasajeros, cifra que equivale a un incremento del 4,6% respecto al año anterior. Además, durante el primer semestre de 2026 el turismo generó US$5.619 millones en divisas para el país, cerca del 5% más que en el mismo periodo de 2025.

 

Ante este panorama, el gremio propuso avanzar en cuatro líneas de trabajo. La primera consiste en identificar con mayor precisión los riesgos que enfrenta la actividad turística. La segunda apunta al desarrollo de soluciones de protección ajustadas a las necesidades de los distintos segmentos y modelos de negocio.

 

La tercera línea está relacionada con la digitalización y simplificación de estos productos, mientras que la cuarta plantea complementar los esquemas tradicionales de indemnización con estrategias enfocadas en la prevención y la gestión anticipada de riesgos.

 

Para ANATO, la adopción de este enfoque permitiría fortalecer la preparación del sector frente a posibles contingencias y contribuir a la continuidad de las operaciones de las agencias de viajes en un entorno de creciente movimiento de viajeros y expansión de la actividad turística.